Micropoema a Sara o así...

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Tenía la piel dorada
El pelo dorado
Y los ojos dorados
Y es de colores...

Pena

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Esperanza

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Coge lo que tienes, y llegará lo que necesitas.

UN HOMBRE UN DEPREDADOR O UN DIOS

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-Cógete el hacha, serás mayor-
Y así la niña obedeció
Con la carita rosada
Y sonrisa inocente
Los ojos grandes y únicos
Preguntaban sin cuestiones
Cómo sus manos pequeñas
Podían coger un hacha tan pesada.

La sujetó con firmeza
Los ojos, todo esperanza
La sonrisa tan graciosa
Era su cara la viva imagen del alma.


Una última mirada al padre
Un gesto, y actuó:
Soltó sin prisa un golpe
Definitivo y brutal

Un tajo grande en el árbol
Sangre de savia blanca
Manchaba el filo del hacha

Y la niña que miraba
Ahora con lascivia y rabia
Sintió en su pecho el sabor
De la fuerza del odio y del poder.

Y cuando el árbol cayó
Cayó sobre su inocencia
Destruyéndola sin pena

Y se iba ella de la mano de su padre
Orgullosa
Había sido valiente
Ya no era una niña;

Era un hombre, un depredador, o un dios...
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Matas después de muerto

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Pues sí, verdaderamente, pienso en ti, y temo
Te echo de menos
Te quiero
Un rato lo daría todo por mis manos en tu pelo
Otro, quisiera más bien olvidarte

Matas después de muerto
Asesino,
Mira lo que te he escrito.

Aun habiéndote dejado abandonado      
Te me presentas
Y el cántico de mi corazón
Suena a rayos

Una cosa así: como dudas
Confusión, pensamientos rotos
A ratos ilusión
A ratos la sutil esencia de la nada.

Pero calor, calor ardiente
Pasión fulgurante.

Tú me acusas de no haber amado
¡Maldito tú!
¡Ignorante!
He amando, amo, y sabes
Que llevo anclado a mi pecho
Un barco, un buque que pesa un muerto
Que lleva tu nombre puesto
Y lo arrastro
Con el corazón sangrando
Y en silencio

-como las mariposas-

Temiendo, hermano amado
Más que nada, volver a hacerte daño.

Puede ser...

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Puede ser que al llegar a tu casa, oigas a tu vecina hablar avergonzada de vivir en un piso pobre, en un barrio pobre...
Puede ser, que luego ¡alma inocente! Caigas en que si tú eres su vecina y tras su pared está tu casa, tú también vivas en un barrio pobre, en una casa pobre...
Puede ser que no te sientas pobre, porque hoy has reído, hoy has comido...

Puede ser que tu padre haya  muerto no hace un año, y que alguien te pregunte, ¿como estás?  puede ser ¡alma inocente! Que no pienses en tu padre como en un muerto, puede ser que sepas que tu padre está contigo, que no le eches de menos, que tienes en tu mente su sonrisa y sus consejos, puede ser que sólo se te haya adelantado. Puede ser, que tengas fe.

Puede ser que tu país este en ruinas, que todos griten y lloren que se va al abismo España. Y puede ser que tú recuerdes que estas cosas siempre pasan, y puede ser que sepas que lo que cae, se levanta. Puede ser que confíes, Ana.

Puede ser que esté distante, que te hable poco, que no se acerque. Puede ser que sufra un infierno y que tú ni te enteres, pero esa criatura a quien llamas Diana sabe que sabes que estás ahí, puede ser que ella, a quien tanto amas, también píense en ti. Puede ser que tengas una amiga del alma.

Puede ser que una noche llegues a una casa pobre, en un barrio pobre, medio huérfana y con una amiga distante o alejada, y puede ser que sepas que eres afortunada... puede ser.

Puede ser, que por mayor felicidad y gloria, andes además enamorada...