No tengas miedo al sufrimiento, pues el verdadero sufrimiento, es el miedo.
No tengas miedo al sufrimiento, pues el verdadero sufrimiento, es el miedo.
Tenía la piel dorada El pelo dorado Y los ojos dorados Y es de colores...
-Cógete el hacha, serás mayor-
Y así la niña obedeció
Con la carita rosada
Y sonrisa inocente
Los ojos grandes y únicos
Preguntaban sin cuestiones
Cómo sus manos pequeñas
Podían coger un hacha tan pesada.
La sujetó con firmeza
Los ojos, todo esperanza
La sonrisa tan graciosa
Era su cara la viva imagen del alma.
Una última mirada al padre
Un gesto, y actuó:
Soltó sin prisa un golpe
Definitivo y brutal
Un tajo grande en el árbol
Sangre de savia blanca
Manchaba el filo del hacha
Y la niña que miraba
Ahora con lascivia y rabia
Sintió en su pecho el sabor
De la fuerza del odio y del poder.
Y cuando el árbol cayó
Cayó sobre su inocencia
Destruyéndola sin pena
Y se iba ella de la mano de su padre
Orgullosa
Había sido valiente
Ya no era una niña;
Y así la niña obedeció
Con la carita rosada
Y sonrisa inocente
Los ojos grandes y únicos
Preguntaban sin cuestiones
Cómo sus manos pequeñas
Podían coger un hacha tan pesada.
La sujetó con firmeza
Los ojos, todo esperanza
La sonrisa tan graciosa
Era su cara la viva imagen del alma.
Una última mirada al padre
Un gesto, y actuó:
Soltó sin prisa un golpe
Definitivo y brutal
Un tajo grande en el árbol
Sangre de savia blanca
Manchaba el filo del hacha
Y la niña que miraba
Ahora con lascivia y rabia
Sintió en su pecho el sabor
De la fuerza del odio y del poder.
Y cuando el árbol cayó
Cayó sobre su inocencia
Destruyéndola sin pena
Y se iba ella de la mano de su padre
Orgullosa
Había sido valiente
Ya no era una niña;
Era un hombre, un depredador, o un dios...
Pues sí, verdaderamente, pienso en ti, y temo
Te echo de menos
Te quiero
Un rato lo daría todo por mis manos en tu pelo
Otro, quisiera más bien olvidarte
Matas después de muerto
Asesino,
Mira lo que te he escrito.
Aun habiéndote dejado abandonado
Te me presentas
Y el cántico de mi corazón
Suena a rayos
Una cosa así: como dudas
Confusión, pensamientos rotos
A ratos ilusión
A ratos la sutil esencia de la nada.
Pero calor, calor ardiente
Pasión fulgurante.
Tú me acusas de no haber amado
¡Maldito tú!
¡Ignorante!
He amando, amo, y sabes
Que llevo anclado a mi pecho
Un barco, un buque que pesa un muerto
Que lleva tu nombre puesto
Y lo arrastro
Con el corazón sangrando
Y en silencio
-como las mariposas-
Temiendo, hermano amado
Más que nada, volver a hacerte daño.
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